Mª Stma de las Angustias
La Imagen de Mª Stma de las Angustias es de fecha y autor desconocidos. Los últimos estudios documentales acerca de la Historia de la Hdad (realizada por el Dtor. en Hª del Arte y Pfsor. de la Universidad de Sevilla Fernando Cruz Isidoro) apuntan a don Diego Roldán y Serrallonga como atribución probable, teniendo en cuenta que éste tenía taller en Jerez; si bien, David López -que restauró el conjunto en 1991-, basándose en su análisis formal y técnico, la enmarca en el último tercio del SXVII; lo que daría validez a atribuirla a La Roldana, pues ésta trabajó para la Orden de los Mínimos Victorios de la provincia (lugar de fundación de la Hdad).
Si bien su origen no está aclarado, sí lo está la transformación que sufrió su candelero y sus manos para ser adaptada al grupo escultórico que formaría junto a la entonces nueva imagen del Cristo Yacente. Esto ocurrió en 1807 en la ciudad de Cádiz. No obstante, tampoco es seguro el nombre del artífice, aunque, según investigaciones de Fco. Espinosa de los Monteros y Juan Antonio Patrón, podría haber sido Cosme Velázquez, del cual hablaremos más en la sección dedicada a la Imagen cristífera.
La iconografía de nuestra dolorosa representa el momento en el que toma, rodilla derecha en tierra, el cuerpo de su Hijo, recién descendido de la Cruz.

Según el análisis formal de Cruz Isidoro, la Virgen de las Angustias posee un "rostro de perfil ligeramente triangular, de frente amplia, creando el ceño fruncido unas suaves arrugas que al tiempo de levantar las cejas, de arranque bastante distanciado, marcan un deprimido y amplio entrecejo sonrosado, dándole con ello un semblante doloroso pero sin caer en el dramatismo, sin olvidar la belleza femenina, pues trata de representar una contraposición simbólica: la fortaleza de una mujer madura con el rostro de una de muy pocos años...."
El Stmo. Cristo Yacente

Junto a la labra de la Imagen Cristífera, se acometieron la transformación del candelero de la Virgen y la escultura de una imagen de San Juan, hoy día en paradero desconocido.
Según Cruz Isidoro, " este Cristo muerto presenta un depurado estudio de las facies cadavéricas y del rigor mortis, que entraña un artista de gran valía y de formación forense, fruto de la observación directa y real de un cadáver, lo que además avala su nacarada y sanguinolenta policromía que resalta los signos de la muerte..."
El conjunto escultórico fue sometido a una ardua restauración en 1991, a manos de David López Álvarez en la Cartuja de Sevilla, quien realizó nuevo candelero a la imagen de la Virgen, al tiempo que ejecutó una laboriosa intervención de resanado de ambas.